Industria · en producción
Del presupuesto a la factura, pasando por fabricación, costes, personal y nave. Más la web pública, conectada a lo mismo.
Numeración y validez automáticas, PDF con la imagen de la empresa y el precio sugerido a partir de lo cobrado en trabajos anteriores. El mismo trabajo sale al mismo precio lo presupueste quien lo presupueste.
Quien no se lleva bien con el ordenador dicta el presupuesto hablando y la herramienta lo rellena. También lee el PDF del proyecto del cliente y saca de ahí las partidas.
Cada encargo recibe un número. El cliente consulta su estado desde la web con ese número y su teléfono, sin cuentas ni contraseñas, y sin llamar a nadie.
Partes de horas, consumos de material y gastos de taller se reparten por centros de coste. Al cerrar el trabajo se sabe lo que ha costado de verdad, no lo que se estimó.
Órdenes de fabricación, facturas con sus líneas y conciliación con la contabilidad, sin volver a teclear lo mismo tres veces.
Fichaje de jornada, partes, vacaciones, ausencias, nóminas por conceptos y remesas de pago. Cada persona ve lo suyo desde el móvil.
Catálogo con coste, tarifas de mano de obra y cálculo de la tasa hora-máquina. El precio del metal se sigue por índices y por almacenista.
Plano en planta con las medidas reales, las máquinas con su huella y las puertas. Se arrastra una máquina y avisa si choca o si tapa un paso.
El catálogo, los proyectos y el pedido online salen de los mismos datos. No hay dos sitios que acaben contando cosas distintas.
Un presupuesto que llevaba media mañana sale ahora en minutos y al mismo precio lo haga quien lo haga. Y por primera vez se sabe cuánto cuesta cada trabajo cuando se termina, no por intuición.
Talleres, carpinterías metálicas, instaladores y pequeñas industrias que fabrican a medida: presupuestan por encargo, llevan horas y material por trabajo y tienen plantilla propia.